Festival Internacional de cine de Gijón (FIXC56) Resumen sábado 17 y domingo 18 de noviembre

Segunda jornada de FICX56

El Festival comienza a coger velocidad de crucero: después de una jornada inaugural con una propuesta de 9 películas, el sábado comienza la segunda jornada de FICX56; tocaba romperse la cabeza para elegir entre las 29 cintas que se repartían entre las 10 salas de proyección del festival. Las tres elegidas para esta crónica forman parte de la sección oficial. La francesa “Le priére” , la norteamericana “Madeline´s Madeline” y la serbia “The load”

La prière, del director francés Cédric Kahn, venía avalada por el Oso de Oro que su protagonista principal Anthony Bajon consiguió en el pasado festival de BerlínBajon da vida a Thomas, un joven atormentado por su dependencia a la heroína, que acude a un centro de rehabilitación católico ubicado en algún lugar de los Alpes. La terapia utilizada en el centro tiene un método basado esencialmente en dos fundamentos: uno práctico, que consiste en pasar el mono y aguantarse como bien uno pueda, y otro espiritual: Dios está ahí para ayudarte: padrenuestros, versículos de la Biblia, salmos; y ya en tono lúdico festivo, canciones religiosas cantadas a coro por los jóvenes internos y con resultado verdaderamente exultante.

Pasadas 24 horas del visionado de la película, aun persiste en mí la perplejidad por la inclusión de “La priére” en la sección oficial de un festival de cine de alto voltaje como el de Gijón, por mucho que la película de Cédric Kahn haya pasado por Berlín. Creo sincera y humildemente, que tendría mejor acogida en algún festival de cine católico, que a buen seguro habrá en algún lugar de esta vasta e insondable villa del señor: ¡Amén!

La directora norteamericana Josephine Decker, nos reconcilia inmediatamente con la sección oficial del festival gijonés (a fin de cuentas, un pecadillo lo comete cualquiera…). Madeline´s Madeline es puro cine experimental, radical, electrizante, tremendamente exigente con el público: puedes entrar en su propuesta, como fue mi caso, o salirte de la sala echando pestes, como fue el caso de otros muchos.

Madeline (Helena Howard) es el miembro más joven de un grupo de teatro de vanguardia. A punto de cumplir 17 años, la mente de la joven adolescente es un torbellino arrebatado y caótico: como el gato que interpreta en la obra teatral, Madeline puede ronronear de placer en tu regazo, y al segundo clavarte sus afiladas garras en el cuello. La difícil convivencia con una madre emocionalmente tan dominante como pueril (Miranda July), no hace más que agudizar los trastornos mentales de la chica. Tampoco contribuye al equilibrio de Madeline, la desmesurada exigencia interpretativa que la directora teatral (Molly Parker), sabedora de su potencial, impone a la adolescente.

La dirección que Josephine Decker imprime a la película, nos conduce por el precipicio de una catarata onírica y discordante, la cámara febril inicia un viaje interior por la mente caleidoscópica de Madeline: primerísimos planos, desenfoques, rápidos movimientos de cámara y un montaje vertiginoso, lanzan al espectador por una montaña rusa de percepciones sensitivas.

El trabajo interpretativo de Helena Howard, nos deja sin palabras: si una actuación como la suya la realizara una actriz adulta, la calificaríamos de extraordinaria, pero que Helena tenga 17 años y este sea su debut ante las cámaras, no queda otra que calificarla categóricamente de prodigiosa.

Premiada en festivales como Montclair, Sarasota o Dallas, y con con tres nominaciones para los Gotham Awards, Madeline’s Madeline , tiene papeletas para llevarse algún premio en Gijón.

 

 

La última propuesta del día en la sección oficial, fue “The load” (Teret), debut en el largometraje de ficción del director de documentales serbio Ognjen Glavonic.

En un gran plano general, un camión desciende lentamente por una sinuosa carretera de montaña. Sobre la línea del horizonte, unas ráfagas rojizas iluminan la noche: escuchamos el sonido lejano de sus detonaciones. Las fuerzas aliadas de la OTAN bombardean Belgrado.

A través de las ventanillas del camión, vemos los efectos de una ataque reciente contra vehículos a ambos lados de la carretera. Vlada (Leon Lucev) conduce con prudencia, mirando con nerviosismo los coches aun en llamas.

La carretera que une Kosovo con Belgrado ha sido cortada por una barricada. Vlada tendrá que buscar una ruta alternativa para llevar a su destino el cargamento que le ha sido asignado. Un joven autoestopista que recoge por el camino, pondrá un contrapunto vital a una realidad devastada por la guerra. La ilusión del muchacho por iniciar una nueva vida en Alemania, contrasta con la resignación de aquellos que, como Vlada, no tienen más opción que resignarse a transitar por las orillas de la muerte y la desolación.

Si sobrevivir a la guerra es el máximo objetivo diario de la población civil, ganarse un jornal con el que alimentar a la familia se convierte, en ocasiones como la que le toca sufrir a Vlada, en una carga tan pesada e ignominiosa como la que lleva en la caja de su camión.

Nacido en Belgrado en 1985, Ognjen Glavonic tenía 15 años cuando estalló la guerra de los Balcanes. En el encuentro con el público que mantuvo tras la proyección de The load en Gijón, el director criticó abiertamente el pacto de silencio que se ha impuesto sobre la última guerra europea.

Dura, pero necesaria y de visionado obligatorio, la película de Glavonic se estrenará este sábado 24 de noviembre en Belgrado.

Tercera jornada de FICX56

Turno en la sección oficial de la Tercera jornada de FICX56, de un habitual en el festival gijonés, el coreano Hong San-soo. Vencedor en 2015 con “Ahora sí, antes no”, este prolífico director continúa con un ritmo de producción de vértigo: en los últimos 10 años ha estrenado 20 películas. Además de “Hotel by the river”, el FICX56 también ha incluido en la sección oficial, aunque fuera de concurso, su anterior película “Grass”: primera vez que un director participa en la dicha sección con dos películas.

Continuamos el repaso a la tercera jornada del FIX56 con la primera película española a competición “Zaniki” de Gabriel VelázquezSupport the girls” de Andrew Bujalski; para terminar con el documental “Premiéres solitudes” de la realizadora francesa Claude Simón.

Hotel by the river

El reconocido poeta coreano Ko Young-wan (Ki Joo-bong) se despierta un día con la extraña sensación de que la muerte lo está llamando. A pesar de no padecer enfermedad alguna, y de que su aspecto físico y vitalidad lucen excelentes para sus setenta y picos años, el viejo poeta decide planear un encuentro con sus dos hijos, con los que apenas ha mantenido relación en los últimos años, buscando con ello una reconciliación a modo de despedida.

 La cita tiene lugar en un apartado hotel rural a las orillas del río Hangang. A través de las ventanas del salón principal vemos el paisaje invernal, completamente cubierto de nieve. Los dos hijos del poeta Byung-soo (Yu Jan-sang) y Kyung-soo (Kwon Hae-hyo) esperan impacientes la aparición de su padre. Ellos tampoco han permanecido muy unidos: aprovechan la espera para ponerse al corriente de sus vidas: el mayor se ha separado recientemente y el menor, cineasta de éxito reciente, confiesa su incapacidad para establecer relaciones duraderas con las mujeres.

  Tras una serie de confusiones en el lugar convenido par el encuentro, los tres hombres intercambian unas protocolarias frases de saludo y bienvenida. Habrá tiempo de entrar en “materia”, y lanzarse los trastos y los reproches mutuos. Pero para eso, como en toda buena película de Sang-Soo, tocará esperar ante una mesa atestada de platos y botellas de Tofu.

Tan solo dos huéspedes más se alojan en el hotel: dos mujeres (la actriz fetiche de Sang-Soo, Kim Min-hee y su amiga Song Seon-mi). Han aprovechado la tranquilidad del hotel y de la época de temporada baja, para tratar de superar la separación matrimonial de Kim. Se pasan la mayor parte del tiempo en la intimidad de su habitación, tumbadas en la cama criticando la futilidad e inmadurez de los hombres.

Rodada en blanco y negro, y con su habitual estética minimalista, el director coreano continúa profundizando sobre la complejidad de las relaciones humanas: los vínculos paterno-filiales, los conflictos de pareja, y el cuestionamiento sobre la idoneidad de los actos y las acciones propias.

Como en todas las películas de Hong Sang-Soo, el drama siempre aparece aliviado por unos ligeros toques de humor a medio camino entre la ironía y el absurdo.

Zaniki” del salmantino Gabriel Velánquez, fue la primera de las dos películas españolas que participan en la sección oficial a concurso, en entrar en competición.

La idea nació hace unos años, cuando Velázquez buscaba música para una película. Un amigo le habló del músico y folclorista Eusebio Mayalde. El mismo día que le conoció, supo que algún día haría una película sobre aquel peculiar personaje capaz de hacer música con cucharas, palos, cacerolas, o incluso con las palmas de las manos haciéndolas redoblar sobre una tabla.

 Aunque contenga elementos propios del cine documental, “Zaniki” es una película de ficción construida a partir de las experiencias vitales de los Mayalde: una familia dedicada en cuerpo y alma, a la preservación y transmisión de la cultura y de la música tradicional charra.

Rodada íntegramente en la provincia de Salamanca, Gabriel Velázquez se aprovecha de la belleza de los paisajes para poner de manifiesto la necesidad de la integración del hombre con la naturaleza. Eusebio ha pasado toda su vida rescatando historias de las voces trémulas de las viejos: antiguas leyendas, cantares, cuentos tan antiguos como ese viento ululante que los ha ido perpetuando a lo largo de los siglos. Y para que esa transmisión no se detenga, el viejo chaman decide llevar a su nieto Zaniki, a un viaje iniciático por la naturaleza: allí donde ha nacido todo, a la sombra de los vetustos árboles testigos del tiempo, el niño tomará el relevo de su abuelo: él será el encargado de mantener con vida la tradición de su pueblo.

Zaniki” es una auténtica y hermosa declaración de amor por las costumbres y el valor patrimonial del acervo popular. La trasmisión de la cultura del pueblo permanecerá viva mientras exista alguien que la transmita y alguien a quién le interese aprenderla para continuar, como siempre ocurrió a través de los tiempos, preservándola del olvido. Y para tal fin, que mejor que proyectar esta maravillosa película en todos los colegios e institutos de España.

“Support the girls” de Andrew Bujalsky

Tras los anuncios y promos habituales de colaboradores y patrocinadores del festival, la pantalla del Jovellanos tras quedarse unos instantes en negro, dio paso a la imagen de un hombre tocando el piano en una de las habitaciones de su casa. Al cabo de unos segundos el hombre mira a cámara, sonríe y abandonando su interpretación, va mostrando a cámara unos carteles en inglés: Hola, soy Andrew Bujalsky”, estoy encantado en participar en el festival de Gijón con mi película Support the girls. El cineasta de Boston (Massachusetts) continuó mostrando carteles y consiguió arrancar una sonrisa al sorprendido público gijonés cuando mostrando la pantalla de su portátil a cámara, nos decía que había estado buscando imágenes de Gijón en Google: “muy bonito” . Un dibujo con un enorme corazón rojo puso fin a la original presentación de uno de los gurús del cine independiente contemporáneo norteamericano.

Menos radical y arriesgada que sus anteriores producciones, Bujaslsky construye una comedia dramática sobre el machismo imperante en la américa profunda. En algún lugar de Texas, el Double Whammies, un bar especializado en eventos deportivos, es atendido por mujeres con curvas, pantaloncitos cortos y canalillos sugerentes, que por orden de la casa, suelen inclinarse con sugerencia ante la variopinta clientela masculina. Lisa (una maravillosa Regina Hall) es la encargada de mantener en raya a los clientes, de cuidar a las chicas como si fuera una madre, incluso de saltarse las normas de la dirección para organizar un lavado de coches a las puertas del local, para costear los gastos de abogados de una de las chicas en problemas con su novio.

 Divertida y bienintencionada Support the girls” se deja ver, aunque el guión se entable a mitad de metraje, y uno tenga la sensación de que le cueste encontrar la dirección y el ritmo adecuado para cerrar la propuesta con la originalidad con la que se ha iniciado.

“Premiéres solitudes” Claire Simon

Terminamos el repaso del día con el documental “Premiéres solitudes”, incluido en la competición internacional Rellumes. La realizadora francesa Claire Simon impartía un curso de cine a los alumnos y alumnas del Liceo Romain Rolland de la Ville dÍvry-sur Seine (sur de París), cuando le surgió la idea de grabar un documental a partir de las relaciones que se iban estableciendo entre los jóvenes durante el desarrollo del taller. El interés de Claire Simon pasa por poner foco a los problemas propios de la adolescencia; las relaciones familiares, las inciertas expectativas de futuro de una juventud multirracial e interétnica, sin unos claros valores identitarios.

 Sentados frente a frente, generalmente en parejas, jóvenes que apenas habían intercambiado unas frases durante el curso, van contándose sus vidas, sus anhelos, su problemas. El drama surge en muchas ocasiones cuando se abordan los temas familiares: muchos de ellos tiene padres separados y no mantienen relación alguna con alguno de ellos. Algunos incluso llegan a confesar entre lágrimas, sentirse inmersos en sensación de desamparo, de abandono.

 Es habitual en la sociedad adulta la crítica exacerbada hacia la juventud, la perdida de valores que se les supone, la apatía en la que se les ve inmersos, la falta de iniciativas, etc., etc., etc.… Suponiendo que eso sea cierto, ¿en que lugar quedan quedan los adultos y la sociedad en la que viven? ¿En que lugar queda la educación que reciben?

El documental de la directora no da respuestas, ni siquiera hace preguntas: Premiéres solitudes” es tan solo una pequeña ventana abierta que muestra el complejo mundo que le ha tocado en suerte a la juventud actual. Si en el anterior comentario de la película “Zaniki” , terminaba recomendando su exhibición en todos los centros de enseñanza obligatoria, este valiente y reflexivo trabajo de Claire Simon, deberían de ponerlo en las salas de reuniones de los padres de alumnos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *