Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX57) Viernes 15 Noviembre

Viernes 15 de Noviembre (2019) FICX57

Ernesto Alterio y Alejando Díaz Castaño

   Los responsables de comunicación del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX57) lanzaban desde hace semanas en las redes sociales avances de la programación bajo el hashtag #LlueveCine. Instantes previos al encuentro que Ernesto Alterio (premio de cinematografía Nacho Martínez 2019) mantendría con el público y la prensa; el actor y la comitiva organizadora del festival que lo escoltaba, presenciaban a la puerta del Antiguo Instituto Jovellanos (lugar del encuentro), el espectáculo de una lluvia obediente,  que vestida de gala para la ocasión, vino en forma de granizo; de la mano traía a sus hermanos los rayos, los truenos y las centellas: la tormenta perfecta (¡buen presagio para nueve días de cine!)

Ernesto Alterio

La gala de inauguración oficial tendría lugar a las ocho de la tarde en el Teatro Jovellanos, con Henar Álvarez y Rodrigo Cuevas como maestros de ceremonia. A la conclusión del acto le seguiría la  proyección de dos capítulos de  la nueva serie española de Netflix «El vecino«. Como a mí  no me gustan las galas, y prefiero que me llueva cine en vez de series, me fui a la Antigua Escuela de Comercio, donde se proyectaban la primera película de la sección competitiva Rellumes «Fukuoka» del chino-coreano Zhang Lu , un cortometraje de Jorgos  Lanthimos, y la norteamericana «Ham on Rye», del debutante Tyler Taormina (Sección ESBILLA)

Fukuoka (Zhang Lu | Corea del sur | 2019 | 86’)

Cualquiera puede dirigir una película, y te lo voy a demostrar. ¿Hacemos una apuesta?-. El entonces novelista chino de origen coreano Zhang Lu estrechaba la mano de un amigo cineasta en forma de aceptación del reto (me imagino que asistirían como testigo unas cuantas botellas de Soju). Zhang You tenía por aquel entonces 38 años, una vida cómoda como profesor de literatura en la universidad china de Yanbián, y gozaba de cierto prestigio como escritor de novelas. 21 años después, Zhang Lu ha abandonado completamente la docencia y la literatura: ha dirigido 14 películas, ha ganado premios en Berlín, Cannes, Busan y Lisboa, y sus estrenos se los disputan los más importantes festivales del mundo.

«Fukuoka» nos cuenta la historia de dos amigos que fueron inseparables en sus años universitarios hasta que una mujer se cruzó en sus caminos: Jea-moon (Je-mun Yun) y Hae-hyo (Kwon Hae-hyo) se enamoraron de Soon-yi (So-dam Park) hasta los tuétanos. A la joven le gustaban los dos, y no quiso elegir poniendo tierra de por medio.

Han pasado veinte años desde entonces y la vida de los dos cincuentones separados e irreconciliables, es una carga insoportable de soledad y de tedio. Jea-moon vive en Seúl donde regenta una librería de segunda mano; Hae-hyo  se estableció en Fukuoka (Japón), tiene un pequeño bar que le da para vivir a duras penas, y para emborracharse a diario.

Una extraña mujer  aparece en la librería de Jea-moon: viene con el  determinante empeño de reconciliar a los dos antiguos amigos. Misteriosamente Jea-moon comienza a escuchar la voz Hae-hyo. El librero no sabe si todo es un sueño, o la bella joven que tiene ante él es un ser prodigioso –¿Eres un fantasma? -le pregunta a la mujer. –Tienes que ir a Fukuoka a ver a tu amigo-.

Zhang Lu escribe un guión donde la realidad y la fantasía se dan la mano y caminan sin sobresaltos,  lleno de diálogos inteligentes, y con las justas pinceladas de humor. En ningún momento pretende dar al espectador conclusiones determinantes y parece invocarnos a ser parte activa de esta historia de amistad, de amor y de pérdida: ¿irreconciliables?  Que cada uno saque su propia conclusión.

 

 

Nimic (Yorgos Lanthimos | Alemania, Reino Unido, EEUU | 2019 | 12’)

El cineasta griego Yorgos Lanthimos aprovechó un parón durante el rodaje de la «La Favorita» (cinta inaugural de la pasada edición del FICX56), para rodar el cortometraje Nimic: una idea original de su amigo  David Kolbusz; un breve encuentro con la actriz Daphne Patakia y con el actor Matt Dillon… ¡y a flipar!.

Tengo que confesar que soy un admirador incondicional del cine de Lanthimos. Desde que asaltó la banca de los festival con su maravillosa «Canino«, cada película suya se convierte en mi oscuro objeto del deseo.

La decisión de rodar Nimic inmerso como estaba en una superproducción tan descomunal como «La favorita«, da la impresión de que el genial ateniense buscaba un forma de oxigenación hiperbárica  que aliviará  la presión a la que estaba sometido con su película más comercial (sin que por ello deje de ser extraordinaria). Con Nimic vuelve el cineasta críptico que asombró al mundo cinéfilo. Le bastan 12 minutos para cogerte de la mano y sumergirte en su universo delirante e hipnótico.

Matt Dillon es un músico sinfónico que después de un ensayo vuelve a su hogar en metro. Frente a él, una mujer de rostro inquietante: un cruce mantenido de miradas -¿Qué hora es? -le pregunta él. -¿Qué hora es? -le pregunta ella a él. El suspense se pone en marcha. ¿Quién es él, y quién es ella? ¿Y si ella fuera él, quien es él?

¡Puro Lanthimos!

 

Ham on Rye (Tyler Taormina | Estados Unidos | 2019 | 85’)

En sesión conjunta a Nimic, se proyectaba dentro de la sección Esbilla, la producción norteamericana «Ham on Rye», debut en la dirección del músico Tyler Taormina. La película venía a avalada por su participación en el prestigioso festival de Locarno, donde compitió en la sección oficial.  Monty’s Deli, es el nombre de la tienda del  pequeño  pueblo de Haley (California). Todos los años se celebra un extraño ritual iniciático, donde los adolescentes acuden con  virginal ilusión. El asunto consiste  en darse el primer beso: y aquí viene el tomate de la cuestión: de ello depende su futuro.   Lo que podría ser una apuesta inteligente y original de abordar la adolescencia, se convierte en las manos inexpertas de Taormina y su co-guionista Eric Berger (igual de inexperto) en un puzzle imposible de ensamblar: personajes mal construidos, diálogos que rozan el ridículo, y un tempo de narración tan tedioso que induce a la somnolencia más profunda.

A la salida de la proyección, los comentarios entre los atribulados sufridores tenían un patrón común: el desconcierto. Llegue a escuchar un comentario que a mí se me pasó por la cabeza a los diez minutos de visionado de la película: –Yo pensé que un perturbado iba a a entrar en la fiesta y liquidarse a todo quisqui-.  La duda que me asalta es  si semejante pensamiento, más que un pronóstico anticipado de la acción, era un deseo colectivo.

Toda la información del festival:

http://www.gijonfilmfestival.com/

 

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