«Con el viento» –España (2018) Meritxell Colell Aparicio

Meritxel Colell Aparicio

El 12 de agosto de 2017, se vivió un día muy especial en la pequeña localidad burgalesa de Villamartín de Villadiego. En el extenso campo que se abre bajo la falda de Peña Amaya, un nutrido grupo de vecinos y visitantes llegados del entorno del Valle de Valdehumada, esperaban pacientemente a que llegara la noche. La directora Meritxell Collel Aparicio había instalado una enorme pantalla al aire libre para el preestreno de su debut en el largometraje de ficción: “Con el viento” iniciaría su singladura en el mejor de los escenarios posibles: bajo la cúpula de un cielo cubierto de estrellas.

   Meritxell correspondía con deferencia y agradecimiento al lugar donde había rodado su película, y a sus gentes. Aunque nacida en Barcelona, la directora mantiene un fuerte apego a la tierra natal de su familia por parte materna. En el libro de poemas de Abbas Kiarostami titulado “El viento y la hoja”, hay un hermoso verso que bien pudiera servir como una declaración de intenciones, de este viento nuevo que invoca Meritxell:

El globo que de niño

se me llevó el viento

aterrizó hoy en mi poema

   Ambas referencias: Kiarostami y poesía, tienen mucho que ver en la hermosa historia que nos presenta la joven realizadora catalana. “Con el viento” es un ejercicio de sencillez y sensibilidad tan verdadero, que te envuelve y te lleva, te zarandea y te sosiega, te coge de la mano y cautivadoramente te invita a ser parte de este telúrico danzar con el viento.

Mónica García

Con el viento

    La abstracción de un cuerpo: fragmentos iluminados que se mueven como espasmos: jadeos, un pie en tensión que se apoya en el suelo, la punta de unos dedos recortados sobre la oscuridad que parecen insinuar una llamada. El ensayo de la danza se termina, y una mujer recupera el aliento ante el exigente esfuerzo. Es Mónica (Mónica García), una bailarina española de 47 años, que lleva 20 años viviendo en Buenos Aires. En todo ese tiempo, apenas ha tenido contacto con su familia que vive en un pueblo remoto de la provincia de Burgos.

   Una llamada de teléfono, y el tiempo se detiene: la voz de su hermana alimenta un miedo tan largamente esperado como indeseable: – papa está muy mal-. Ya no quedan excusas, llegó el momento de enfrentarse a las luces y a las sombras de su pasado. Y así es el transito que la llevará a sus orígenes: luces de un atardecer en movimiento, el estruendo del motor del autobús que la transporta, como banda sonora atronadora; imágenes abstractas e inquietantes de la ciudad que acentúan el miedo. Corte a negro.

Mónica García y Concha Canal

   La puerta de la casa que la vio nacer se abre en la noche: su hermana, con los ojos iluminados por una lágrimas recientes, la recibe con sorpresa y la frialdad del hielo: ni una palabra: se retira levemente para dejarla entrar y con ello la invita a que se enfrente con el padre muerto. El abrazo de una madre que no sabe de rencores, es el preludio de una noche de dolor ante la perdida, de un silencio sólo alterado por la salmodia de los padrenuestros, que con voz susurrada y en coro, recitan las vecinas del pueblo en obligado velatorio.

   Con la llegada del día, las campanas de la iglesia anuncian al valle la luctuosa noticia. La floresta de los árboles se zarandea por el viento, la luz va y viene por los sembrados, el sol dibuja con sus rayos los colores de la tierra para que las nubes jueguen con ellos, los cambien, los modifiquen: mayestática, la montaña recorta el horizonte y delimita el espacio geográfico de una tierra y una forma de vivir. Mónica ha venido para irse, pero antes deberá danzar entre las sombras para reconciliarse con su pasado.

  Meritxell Colell Aparicio retrata con tanto respeto y admiración a la naturaleza, que esta le devuelve agradecida sus excelencias. “Con el viento” es un soplo de aire puro, un oasis necesario entre tanta polución visual. Cocinada a fuego lento, al calor de esa leña que Pilar, la madre de Mónica, corta a la puerta de la casa: la cotidianidad de la vida rural está presente en cada plano: la naturaleza, los trabajos del campo, las casas centenarias con sus muros de piedra, la partida de brisca al atardecer. La utilización de elementos propios del documental resultan del todo convincentes y están tan bien integrados en la ficción, que en todo momentos nos creemos como real, lo que la joven directora catalana nos cuenta.

   Su acertada apuesta por dar protagonismo a actrices no profesionales como Mónica García y Concha Canal confieren a la acción una naturalidad apabullante. Mónica es bailarina profesional de danza contemporánea, y aunque acostumbrada a la interpretación, nunca había trabajado en el cine. Concha tenía 88 años cuando la directora la conoció en el hogar del jubilado de Aguilar de Campoo. La directora declaró en numerosas entrevistas que las actrices no trabajaron con un guión previo, y que las acciones y los diálogos surgieron espontáneamente, tras las pautas, situaciones y atmósferas que Meritxell Colell iba sugiriendo. El resultado es asombroso, en ningún momento de la película se muestran forzadas en las acciones o indecisas en los diálogos: fantásticas las dos. Completan el reparto principal la siempre solvente Ana Fernández y la joven Elena Martín Gimeno.

   “Con el viento” tuvo su estreno mundial en la Berlinale 2018 (sección Forum), y en España en el Festival de Málaga, donde obtuvo la Biznaga de Plata. A día de hoy continúa su andadura en los cines de mano de Numax distribución. No dejes pasar la oportunidad de verla en pantalla grande, merece mucho la pena. En un año en el que cine independiente español ha tenido una cosecha extraordinaria, resulta significativo decir que “Con el viento” es sin lugar de dudas, una de las mejores películas de 2018.

 

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