Taxi Teherán–Irán (2105) Jafar Panahi

pahani

Jafar Panahi

Cuando el presidente del jurado internacional de la Berlinale (2015), el norteamericano Darren Aronofsky, anunció el vencedor del Oso de Oro a la mejor película de ficción, la abarrotada sala del Theater am Potsdamer Platz, se puso en pie para ovacionar al vencedor, Jafar Pahani. Desgraciadamente el director iraní no pudo corresponder a los aplausos: se encontraba a 4.639 kilómetros de Berlín, ya que el gobierno iraní le ha prohibido salir del país. En su lugar, su joven sobrina Hana Saeidi, se subió al estrado ilusionada y decidida a transmitir el mensaje de agradecimiento que su tío le hizo llegar, pero unas lágrimas traicioneras le impidieron hablar.

coge premio

Hana Saeidi y Darren Aronofsky

   Más tarde el propio Panahi envió un comunicado a la organización del festival, arriesgándose con ello a las represalias del gobierno iraní. Hay que tener en cuenta que el director persa fue condenado en 2010, a seis años de cárcel y a 20 de prohibición absoluta de escribir guiones y rodar películas, bajo la acusación de connivencia en la recogida y elaboración de propaganda contra el régimen.

   En su mensaje de agradecimiento Jafar Panahi declaraba su amor por el cine y su irreductible voluntad de seguir luchando por la libertad de la creación artística. -“Soy un cineasta. No sé hacer otra cosa más que hacer películas. Nada puede impedírmelo. Y cuanto más me han empujado a los rincones más alejados, más he conectado con mi interior. El cine como expresión artística es mi mayor obsesión, por eso tengo que seguir haciendo películas sean cuales sean las circunstancias, para defender mi dignidad y sentirme vivo”-.

   No es la primera vez que el director transgrede la indignante sentencia, ya en 2011 dirigió en la clandestinidad un documental titulado “Esto no es una película”. Recluido en su casa bajo arresto domiciliario, Panahi cuenta a la cámara de su amigo y habitual ayudante de dirección Mojtaba Mirtahmasb, como sería la película que el gobierno le había prohibido rodar. Un lápiz de memoria con el archivo de la película, oculto en una tarta, viajó de Teherán a París, y de allí a Cannes, donde fue exhibida en una proyección especial.

   Vuelve a la carga en 2013, cuando filma “Pardé”, una fabulación metafórica sobre su propia realidad: el enclaustramiento de un hombre en su casa en contra de su voluntad. Berlín le premia con el Oso de Plata al mejor guión.

Taxi Teherán

  A través del parabrisas de un coche, vemos las atestadas calles de Teherán. Las notas lánguidas de un Setar (laúd persa) se solapan armoniosas atenuando el ruido bullanguero del tránsito. Un hombre que espera en la acera levanta lahombre cuadros mano y el vehículo se detiene a su lado. Descubrimos que viajamos a bordo de un taxi. No es el único pasajero, otro hombre y una mujer viajan en el asiento trasero. Los taxis en Irán son colectivos. El nuevo pasajero repara en una pequeña cámara situada en el salpicadero del coche: -“¿Es un dispositivo de seguridad?-.Más o menos –responde lacónico el taxista. El hombre tiene ganas de hablar, y sin más preámbulos comienza su cháchara: pronto una divergencia de ideas suscitará un encendido debate con la mujer. La pena de muerte como tema y el menosprecio a la mujer como evidencia: el taxista, a quién aun no hemos visto, permanece en absoluto silencio. Pronto descubriremos que no es que quiera ser neutral, su objetivo es bien distinto: quiere escuchar y componer un retrato fiel la sociedad iraní covendedor dvdsntemporánea. El conductor no es otro que el director Jafar Panahi, tocado con una gorra de visera intentando pasar desapercibido.

    Los viajeros se suceden y con ello asistimos a situaciones de lo más heterogéneas. Un vendedor de DVDs piratas que asegura cumplir una labor cultural: -“ Estas películas no se estrenarán en Irán. ¿Cómo harán los estudiantes para ver películas extranjeras? Sin mí, adiós a Woody Allen”-.

   Un accidentado moribundo y su desesperada esposa: temeroso de no llegar vivo al hospital, el hombre pide al taxista que grave con la cámara de su teléfono su testamento a favor de la mujer.

herido-001   Dos mujeres con un pecera que tienen que liberar sus peces antes de que se cumplan las doce del mediodía, sino ellas morirán.

pecera   Una niña, la sobrina real de Panahi, Hana Saeidi , pide consejo a su tío para rodar una película como actividad escolar, respetando: -“…el veto islámico; sin contacto entre hombres y mujeres; evitar el realismo sórdido; evitar la violencia; evitar el uso de la corbata en los personajes buenos…”

sobrina 2

Hana Saeidi

   Aunque en un principio podemos pensar que estamos ante un documental, Taxi Teherán es un película de ficción basada en unas grabaciones clandestinas que Panahi realizó con una pequeña cámara de vídeo oculta en el interior de una caja de clínex. Un amigo le proporcionó un taxi, y él se dedicó a recoger las incidencias y conversaciones que se producían entre los pasajeros.

   La película transcurre íntegramente en el interior del vehículo. Ninguno de los actores que intervienen son profesionales, ni siquiera habían tenido experiencia alguna ante las cámaras. Sus nombres no aparecen en los títulos de crédito para evitar problemas con la justicia.

   La habilidad que Jafar Panahi demuestra para construir una ficción partiendo de la realidad, el agudo ingenio para seguir haciendo cine saltándose la prohibición, manteniendo inquebrantable su dignidad crítica, inherente a cualquier arte expresado con total libertad, es verdaderamente admirable. Sin duda estamos ante una lección magistral de cine.

   Alumno aventajado y colaborador del gran Abbas Kiarostami, (fallecido el 4 de julio de 2016), heredó de él no sólo el arte de la expresión cinematográfica, sino también la voluntad inquebrantable de resistencia ante el totalitarismo de un régimen que persigue a los artistas y los castiga con penas más severas que a los propios criminales. Mohsen Makhmalbaf y Bhaman Ghobadi, han tomado el camino del exilio, cansados de la censura y de las ridículas prohibiciones inasumibles. Pero no son exclusivamente los cineastas los que viven bajo este azote constante contra la libertad de pensamiento y acción: intelectuales, músicos, poetas, dramaturgos, novelistas… La lista es tan larga que merecería de por sí un capítulo aparte.

kiarostami

Kiarostami – Foto: 121clicks.com

 Termino con unas declaraciones de Kiarostami, en respuesta a la pregunta de un periodista de porqué no abandonaba Irán para trabajar en libertad: “Un hombre en el exilio es igual que un árbol trasplantado: logrará sobrevivir en su nuevo hábitat, pero no dará frutos de la misma calidad”. Sobre la situación que vive Panahi, Kiarostami manifestó que: ” su amigo se inclinó por hacer su película bajo condiciones clandestinas, ilegales, pero eso no es sólo su responsabilidad. La responsabilidad es de las autoridades que le impiden desempeñar su profesión. Así que cuando un cineasta, un artista, es encarcelado, es el arte como conjunto el que es atacado, y es contra esto contra lo que debemos reaccionar“.

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *