Stray dogs (Taiwán- 2013) Tsai Ming-Liang

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   Tengo por costumbre comenzar mis comentarios sobre las películas con una sinopsis. Si, es algo que muchas veces hecho de menos en páginas de crítica cinematográfica, cuanto más especializada, peor. Uno acude a ella para enterarse de que va el argumento y tan sólo encuentra “perífrasis oceánicas”, muy cultas, eso sí, pero no dejan de ser elucubraciones que en la mayor parte de los casos, sólo interesan a quien las escribe. ¡Ah, que sería del cine sin la metafísica divagante!

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   Pero con “Stray Dogs” me voy a saltar la regla de la sinopsis. Esencialmente, por dos motivos fundamentales: la primera, por que escriba lo que escriba, de nada os va a servir (los que conocéis el cine de Tsai Ming-Liang sabréis por que lo digo). El segundo motivo, y más importante, por un acto de coherencia con las palabras del propio director. Cuando presentó su película en Venecia hizo las siguientes declaraciones: No hay ninguna historia que contar. Hsiao kang es un hombre bueno que se gana la vida de hombre anuncio: sujeta carteles publicitarios en las autopistas de Taiwán. Él fuma y mea en las calles atestadas de vehículos y peatones. Las únicas personas en su vida son sus dos hijos. Comen juntos, se cepillan los dientes, se cambian juntos y duermen juntos, con una cabeza de repollo (lo del repollo es real, no es una frase que se me haya colado). No tienen agua, ni corriente eléctrica. Toda la ciudad se ha convertido en un vertedero de perros callejeros y el río está lejos , muy lejos. “

 stray-dogs 11   Si es el propio Tsai Ming-Liang quién dice esto, no voy a ser yo quién le lleve la contraria. No hay historia que contar: no se hable más, punto. Los escasos diálogos de la película refuerzan la idea de la “no historia”: son tan intranscendentes que si los hubiera suprimido no hubiera pasado nada. Esta particularidad de ausencia verbal es una constante en el cine del director malayo.

    Sin lugar a dudas, la característica principal de su cine radica en la larguísima duración de sus planos secuencia. No se si en Stray Dogs ha batido su propio record de “plano-secuencia-estático-“: ¡14 minutazos! ¡Ahí es nada..! ¡840 segundos contemplando los rostros de un hombre y una mujer que miran a un punto fuera del encuadre del plano! ¿Os imagináis al crítico Carlos Boyero atado a una silla mientras le proyectan ininterrumpidamente la obra completa de Tsai Ming-Liang? ¡Que gran documental podría salir de ahí!

Cuando los periodistas le preguntan acerca de la exagerada duración de sus planos, Tsai Ming-Liang, acostumbrado a la pregunta, recita de memoria, como si fuera una letanía religiosa aprendida en sus lejanos años escolares: –“No puedo hacer películas para el sistema. El cine para el consumo del público limita mi creatividad. Me desorienta esta velocidad impuesta. La lentitud es, para mí, una técnica, un instrumento para encontrar dentro de esta desorientación un camino”-. “…Yo soy un director extraño y peculiar, ya que parece ser que mientras más alejado me encuentro de mi público, más cerca estoy del cine y de lo que el cine se refiere”.stray-dogs 12

     Lee Kang-Sheng, actor fetiche del cineasta, y protagonista principal de Stray Dogs, declaró durante la presentación de la película en la rueda de prensa en Venecia, lo siguiente: “trabajar con Tsai Ming-Liang es una especie de tortura; se sufre mucho y, en el proceso, vivo realmente como el personaje y padezco el peso de la vida”. Una de las actrices dijo que tenía la impresión de que el director utiliza a los actores como un pintor utiliza a sus modelos; son parte integrante de un gran mural donde el artista proyecta sus reflexiones, sus miedos, sus inquietudes.

    Como sucede siempre con este tipo de cine, llamémoslo experimental, el director malayo divide a la crítica y genera opiniones encendidas en ambos sentidos. Los hay, y muchos, que lo desprecian hasta el paroxismo, y así lo expresan abiertamente, sin ningún tipo de miramientos. Muchos consideran que Tsai Ming-Liang, no hace otra cosa que tomar el pelo a los espectadores, que se parte de risa imaginándose al público sufriendo, retorciéndose en sus butacas… (¡Lo he leído! ¡como si no tuviera otra cosa que hacer el hombre!, pienso yo) Luego esta el otro sector, sucumbido a su arte, que lo adora hasta el divinismo, el que no dudaría en abrir un Crowdfunding para crear un busto, cual Buda calvo y gigantesco, con santuario de peregrinación incluido. Según reza en IMDB, el director ha conseguido la mareante cifra de 48 premios y 40 nominaciones, en festivales de todo el planeta, incluidos Berlín, Cannes, Tokio y Venecia.

Tsai y actor     Para lo que nunca tuvisteis la oportunidad de ver una película de Tsai Ming-Liang, me atrevo a recomendados que deis el salto al precipicio. Stray Dogs es una buena oportunidad de ponerte a prueba. Eso sí, asumir que sois conscientes del riesgo y que acudís al cine sin presión alguna y bajo vuestra propia responsabilidad. Os pueden ocurrir solamente dos cosas: caer lastimosamente en el profundo vacío, o, quedar suspendidos, ingrávidos en una especie de limbo celestial. No hay medias tintas, el cine de este director asiático no produce indiferencia, eso os lo puedo asegurar.

   La aventura merece la pena. Recuerda que en temas de gustos no existe opinión más valida que la propia. Olvídate de los convencionalismos, de los clichés cinematográficos, del tiempo (no olvides dejar tu reloj en casa). Olvídate del montaje, de la narración lineal, de los argumentos… olvídate de todo el cine que hayas visto en tu vida. Imagina que acudes por primera vez a descubrir la magia de un novedoso invento, que ha llegado en un carromato a tu ciudad, y que dicen proyecta imágenes reales sobre una pantalla blanca.

    Por si os interesa mi opinión sobre Tsai Ming-Liang, os confesaré que el tema del Crowdfunding es idea mía. ¡Nadie es perfecto!

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