Aguas tranquilas (Still the water) Japón (2014) Naomi Kawase

Naomi Kawase

Naomi Kawase

Durante la fiesta de la luna llena de agosto, el joven Kaito descubre el   cuerpo de un hombre flotando sobre las aguas de una playa. Asustado, sale huyendo del lugar sin comunicar a las autoridades su luctuoso hallazgo. Incluso se lo oculta a Kioko, su novia. Pero ella le ha visto cuando corría amparado en las tinieblas de la noche.

 Sumidos en plena adolescencia, Kaito y Kioko han de enfrentarse al despertar de la vida. No viven momentos dulces, ni mucho menos. Kaito no termina por aceptar la separación de sus padres. Echa mucho en falta a su padre, que se ha ido a vivir a Tokio, y su madre está demasiado ocupada con el trabajo como para dedicarle todo el tiempo que el joven necesita.

11102013-9STILL-THE-WATER-Co-2014-FUTATSUME-NO-MADO-Japanese-Film-Partners-Comme-des-C   Por su parte, Kioko, vive con angustia la enfermedad de Isa, su madre: sabe que no le queda mucho de vida. Su padre se lo ha revelado, incluso su propia madre, postrada en la cama del hospital, le dice con absoluta serenidad, que está preparada para irse. Las personas como ella (Isa es una chamán) siempre han estado en el umbral entre los dioses y los hombres. La muerte no es algo atemorizante, por que ella, conoce el lugar donde viven los dioses.

   Pero Kioko es demasiado joven para entender que nada se muere definitivamente, que la vida sólo es un paso más en el ciclo de la existencia. Para ella, el recuerdo de su madre, por muy fuerte que este sea, no será suficiente para superar su perdida.

EL CONTEXTO

22102013-18STILL-THE-WATER-C-2014-FUTATSUME-NO-MADO-Japanese-Film-Partners-Comme-des-C   Allá donde termina el mar, entre el cielo y la línea del horizonte, se encuentra el país de Neriyakanaya (fuente de abundancia): destino mítico, donde van las almas de los muertos a disfrutar de una nueva y feliz existencia.

   Para los habitantes de la isla japonesa de Amami, la línea entre la vida y la muerte es extremadamente difusa. Vida y muerte están conectados a través de los dioses de la naturaleza: el mar, las montañas, los árboles, las plantas, el agua…

   La muerte de un ser querido es la separación temporal en el flujo global de tiempo. Por eso no hay duelos ni lutos, sino exaltaciones de alegría. Los más allegados se reúnen en torno al moribundo mientras cantan y bailan danzas rituales tan antiguas como el propio tiempo.

   La directora japonesa Naomi Kawase, continúa la exploración de unos temas que han estado presentes en sus películas anteriores: la vida y la muerte , la simbiosis entre el hombre y la naturaleza , los recuerdos de un lugar, el ciclo de la vida que va y viene.

   En una entrevista realizada durante el festival de Cannes, la directora japonesa analizaba las razones que la llevan a insistir sobre los temas argumentales de sus películas: “Durante un largo tiempo sufrí la desaparición de personas muy am19102013-MG_2511adas. Afortunadamente tuve la suerte de encontrar un medio de expresión y de reflexión a través del cine, y creo que he encontrado mi lugar. Esta película es un punto de inflexión en mi vida y mi carrera como cineasta. Estoy segura de que sólo podría haber hecho esta película en este preciso momento”.

   A pesar de lo que se podría suponer por su argumento, “Still the water” no es una película ni triste, ni melodramática. Naomi Kawase huye de la sensiblería y la lágrima fácil, para contextualizar el drama en la más elemental filosofía de la vida: si todos vamos a morir, por que no aprender a aceptar la muerte como algo tan inexcusable como la propia vida. La secuencia de la muerte de la madre de Kioko, está tan prodigiosamente rodada, con tanta sensibilidad, que es difícil no sentirse embriagado por la emoción de las imágenes. Yo, firmaría sin dudarlo, una muerte tan hermosa.

CRITICA

   Por muy difícil y ambicioso que parezca el propósito, Naomi Kawase consigue realizar una película tan esplendorosa, que de seguro no tardará en ocupar un lugar de honor en las cinematecas de todo el mundo. Durante su pase en el festival de Cannes (2014) la prensa acreditada que asistió a su proyección, le dedicó una de las mayores ovaciones que se recuerdan.12102013-14STILL-THE-WATER-C-2014-FUTATSUME-NO-MADO-Japanese-Film-Partners-Comme-des-C

   El virtuosismo con el que la directora rueda los planos de la naturaleza es asombroso, convierte las secuencias en auténticos haikus visuales: el mar, las rocas, la vegetación, el viento que mece las higueras… La belleza y el lirismo de las imágenes , sumado al tempo justo del montaje, consigue recrear una atmósfera envolvente. Todo fluye con equilibrada armonía, como ese mar hipnótico en el que bucean, desnudos y de la mano, Kioko y Kaito: ¡una escena antológica!

     Si los resultados técnicos de “Still the water” son extraordinarios, no lo es menos en el apartado interpretativo: todos los actores están inmensos. No hay poses extrañas, ni miradas dubitativas, ni asomo de impostación o histrionismo. Los personajes están llenos de vida interna, y lo expresan a través de las miradas, de los silencios, de la contención del gesto. Los jóvenes Nijiro Murakami (Kaito) y la deliciosa Jun Yoshinaga (Kioko), nos regalan una interpretación que ya quisieran para si, muchos de los insignes licenciados de la academia neoyorquina Actor’s Studio.

   Desgraciadamente, muchos de los que leéis estas líneas no tendréis la oportunidad de ver “Still the water” en una pantalla de cine. El estreno en España se limitará a Madrid, Barcelona y vete tu a saber si a alguna ciudad más. Los que vivís en alguna ciudad con festivales o muestras de cine, a lo mejor tenéis suerte   y cae en alguna programación. Para los que no tenéis esa suerte, esperemos que alguna plataforma de cine online la incorpore en su catálogo.

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