Remine- El último movimiento obrero- 2014- Documental (España) Marcos M. Merino

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Marcos M. Merino

                                                                                                                           SINOPSIS

En la primavera de 2012, ante el anuncio del gobierno español de aplicar un recorte de más del 60% en la partida presupuestaria para la minería, y la tajante negativa del ministro de industria a negociar, los mineros asturianos inician una huelga indefinida: la paralización en las comarcas del Caudal y del Nalón es total. La movilización no se hace esperar: encierros en los pozos, manifestaciones, cortes de carreteras y violentos enfrentamientos con la policía. La tensión crece hasta el extremo de que muchos temen que se produzca alguna muerte en alguno de los dos bandos, lo que llevaría al conflicto a consecuencias imprevisibles. Ante el enroque del gobierno, los mineros emprenden una marcha a pie a Madrid: casi 500 kilómetros. Todas las comunidades de la minería del carbón de España secundan la huelga y se van adhiriendo a la marcha: mineros de León, Palencia, Teruel, Andalucía… La entrada de los mineros en Madrid, de noche, con las lámparas de sus cascos encendidas y cantando la mítica canción asturiana “Santa Bárbara bendita”, es uno de los acontecimientos de dignidad obrera más importantes que ha vivido este país en muchos años.

¿VOLVEMOS A LA ARCADIA PRIMIGENIA?

“-Decís que ahora comienza la civilización… Pues bien, yo os digo…, ¡oídlo bien!…, ¡yo os digo que ahora comienza la barbarie! ”

  Con está frase tan contundente 31012015-458655_496177593761031_1965272585_oy tan fatídicamente profética, concluye “La aldea perdida” el gran escritor asturiano Armando Palacio Valdés. La bucólica Arcadia que en los recuerdos del escritor es el valle de Laviana, cede ante el empuje envolvente de la revolución industrial. A finales del siglo XIX, la minería se instala en las cuencas del Caudal y Nalón, transformando de una forma absoluta la vida de sus habitantes: su economía y su vivienda, sus hábitos y sus costumbres, sus tradiciones; incluso su folclore y su música popular. La milenaria tradición campesina y ganadera quedará relegada a un segundo plano, incluso el paisaje, virginal en la memoria del escritor, se transforma ante el quebranto de las maquinas y el humo contaminante de las chimeneas.

    Bucolismos y licencias literarias aparte, hoy en día se han invertido los términos, metafóricamente hablando: la Arcadia viene a estar representada por la industria del carbón y la barbarie tiene que ver con la desolación industrial en la que actualmente están inmersas las cuencas. Con la minería llegó el progreso, el trabajo, el bienestar social y la dignidad de las clases obrera31012015-mujeress. Pero su importancia no sólo se circunscribió a las comarcas carboníferas, la industria de la minería llegó a ser el principal motor del desarrollo económico de Asturias en el último tercio del siglo XIX y la primera mitad del XX.

    Otra cosa bien distinta, eran las condiciones laborales y el salario de los trabajadores. Mientras el gobierno de Franco alardeaba de la pujante industria que el régimen había conseguido mantener y levantar; los mineros, los trabajadores de los astilleros y los de la siderurgia, comienzan a organizarse sindicalmente para reivindicar sus derechos. En la primavera de 1962, en plena dictadura franquista, los mineros asturianos deciden iniciar una huelga reclamando mejoras salariales y más seguridad en las minas: los índices de siniestralidad eran tan elevados, que a la entrada de los pozos había una tablilla con el número de muertos que se habían producido en cada mina. La lucha de los mineros fue tan valiente y enérgica, que al régimen no lo quedó más remedio que acceder a las reivindicaciones sindicales.

    Es precisamente en ese momento cuando, tanto para el industria estatal del carbón, como para los empresarios privados, las minas dejan de ser “rentables”. Hay que 31012015-manifestacion_felgueraaumentar los salarios, invertir para modernizar la mecánica extractiva, avanzar en la prevención de accidentes y disminuir la siniestralidad laboral. Las empresas siderúrgicas que consumen la mayor parte del carbón asturiano, ante la subida de los precios del mineral, comienzan a poner su vista en otros mercados externos: Sudáfrica, Indonesia, Colombia y Rusia. A quién le importa las condiciones en la que trabajen esos mineros, sus sueldos de miseria, la explotación infantil, su terrible mortandad. Su plan es garantizar el rédito empresarial, comprar lo más barato que puedan, y vender sus productos lo más caro que el mercado les permita: capitalismo en su máxima expresión.

   Y en esto llegó la “Unión económica Europea”: la crisis, el paro, los recortes sociales, la Troika y el Bundesbank. Los tecnócratas que nos gobiernan, auspiciados por los banqueros, ofrecen a nuestros políticos “abultados sobres” de dinero destinado a la reindustrialización. La industria minera española tiene fecha anticipada de defunción: el 1 de Enero del 2019 no habrá ninguna explotación minera de carbón en la UE que reciba ayudas o subvenciones. Y, ¿qué fue de la reconversión industrial de las comarcas mineras?. ¿Qué fue de los fondos mineros? Este tema también se merece un buen documental. Ánimo, Marcos M. Merino, ¡que ahí, si que hay veta!

Remine- El último movimiento obrero-.

Aunque la película de Marcos M. Merino retrate un conflicto laboral en un ámbito geográfico muy especifico y determinado, Remine transciende los regionalismos y las fronteras y se convierte en un documental de valor universal. No hace falta ser minero para sentirse identificado con la desesperación de unos trabajadores sin futuro. No hace falta ser asturiano, ni españo31012015-batalla_carrio2l, ni europeo, para emocionarse con las
lágrimas de unas mujeres que tienen a sus maridos encerrados en un pozo a 500 metros de profundidad. O para identificarse con la preocupación de unos padres y de unos abuelos que ven como su pensión, es el único sustento de una juventud perdida en el desempleo. Desgraciadamente, la realidad que retrata el documentalista asturiano es tan global, que Remine emociona en Buenos Aires, en San Petersburgo, en México, o en cualquier rincón de este herido planeta donde se proyecte.

    Uno de los grandes aciertos del director, es la de renunciar a la convencional voz de narración omnisciente (tan habitual y tan pesada en muchos documentales) y dejar que sea la propia realidad la que vaya escribiendo la banda de diálogos. La cám31012015-coro_mineroara de Marcos M. Merino se convierte en un testigo silencioso que acompaña las protestas de los mineros. No advertimos intromisión alguna, ni impostura en de las acciones los protagonistas. El ideario argumental es tan claro y está tan marcadamente definido por los acontecimientos, que la mínima intromisión debilitaría el resultado final del documento. Marcos M. Merino se mueve entre la acción con la prudencia y atención de un experto fotoperiodista en un campo de batalla. Hay momentos impagables que reflejan esa frescura documental. -Dos mineros jubilados observan como se preparan las barricadas para el corte de carreteras. Uno se de ellos se dirige a la cámara, tuerce el gesto y dice con solemnidad: “Tiene que haber una lucha fuerte y dura… y dura… por narices”-. Otro de esos momentos ocurre en la marcha a Madrid, durante un descanso en el camino. Un grupo de mineros reflexionan sobre la contundencia de sus manifestaciones, sobre los cortes de carreteras, sus enfrentamientos con la policía: “los transportistas se ponen en huelga y hacen daño, ni llega comida a los supermercados, ni gasolina a las gasolineras. Se pone los de la sanidad… no hay médicos, no hay nada, y hacen daño… Nos ponemos nosotros en huelga, y si no hacemos esto, a quien le hacemos daño… a nadie”.

  En este tipo de producciones documentales, donde el guión lo va construyendo la propia evolución de la acción, el montaje adquiere una importancia determinante . Ana Pfaff y Marcos. M. Merino, consiguen establecer un sólido equilibrio argumental, dar pulsión a las escenas de enfrentamientos de los mineros y31012015-marcha_pg2 (1) los policías, y encontrar la pauta precisa para rebajar la tensión acumulada, incluso se encuentran momentos para las bromas. A pesar del metraje, 106 minutos, la película no tiene altibajos y consigue mantener constante la atención del espectador. Yo vi la película en un cine de Gijón, y no recuerdo ninguna otra película en la que ningún espectador abandonara la sala hasta que la pantalla se quedara en negro, después de que concluyeran los títulos de crédito. La emoción te deja clavado en la butaca, y uno, tarda en reaccionar.

   Remine se estrenó en el BACIFI, uno de los festivales de cine independiente más importantes de América, donde obtiene el premio del público. Este galardón le abre la puerta de prestigiosos festivales en todo el mundo: San Petersburgo, México, Austria, Uruguay… En España se estrena en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, donde se alza con el premio a la mejor película de la sección “Nuevas olas, no ficción”. Se estrena en cines comerciales en toda España, donde continúa en cartelera ganándose el aplauso del público. No han sido pocas las proyecciones donde los espectadores han despedido la película con una emocionada ovación.

31012015-madrid_berto1    Hace 39 años, la directora neoyorquina Barbara Kopple, estrenó un documental titulado “Harlan Country” (1976) Su acción se centraba en la violenta huelga que unos mineros del sudeste de Kentucky mantuvieron con la compañía propietaria. Es interesante revisar este histórico documental, que por cierto, se llevó un Oscar de Hollywood, para comprobar que a pesar de los distintos contextos y de las distintas épocas, la historia y las conquistas laborales y sociales de los trabajadores, se ha escrito con sangre, sudor y lágrimas. Desgraciadamente, hay cosas que no cambian.

 

 

 

 

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