Quién soy

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Carlos Espina

Me gusta el cine desde que tengo uso de razón, incluso me atrevería a decir que desde antes. No recuerdo los años que tendría cuando vi mi primera película en una pantalla de cine. Calculo que cinco o seis años. En mi ciudad, Gijón, tenemos la inmensa fortuna de contar desde hace 52 años con un festival de cine, que hoy en día es referencia de los cinéfilos y directores de cine independiente de medio mundo, el FICX. Pero en aquellos lejanos años de mi niñez, el festival estaba dedicado a un cine hecho para la infancia y la juventud. En aquella gigantesca pantalla del cine de “La Universidad Laboral” (hoy centro internacional de arte de vanguardia), vi una película que marcaría mi vida.

Desgraciadamente , y mira que lo intentado, no he conseguido saber su título, ni su nacionalidad, ni el nombre de su director: nada. Mi recuerdo ha sido una referencia insuficiente para encontrar algún dato de aquella película. Sin embargo, una secuencia ha quedado grabada a fuego en mi memoria. Un niño y un precioso caballo blanco, un cielo tormentoso, amenazante. Una ciénaga y el paso en falso del caballo que queda atrapado en unas arenas movedizas. La desesperación del niño, su esfuerzo sobrehumano e insuficiente para tirar de las riendas y liberar al animal de una muerte terrible y segura. Mi siguiente recuerdo es la mano de mi hermano mayor Pepe, sobre mi hombro, caminando en silencio a la salida del cine. Cuantas veces me he preguntado como es posible que no recuerde si aquel caballo logró salvarse o si finalmente se lo trago la tierra. ¡Que caprichosa y selectiva es la memoria!

He trabajado en el sector audiovisual haciendo un poco de todo: spots publicitarios para cine, he realizado tres documentales, un corto de ficción, he escrito guiones, reportajes fotográficos y recientemente he estrenado mi primera obra de teatro. He visto tanto cine que los recuerdos de mi vida están llenos de recuerdos de ficción, de las historias que han imaginado otros y que generosamente han compartido. No sería descabellado decir, que no entiendo la vida sin el cine.

4 comentarios

  1. jose ramon alonso corral

    Muy elegante el articulo.

  2. Hola otra vez. La historia de la peli que marcó tu infancia es una bonita anécdota en tu presentación, quizá solo un pretexto, quizá ya no lo quieras saber. Pero dices “Desgraciadamente…”. Eso me anima a preguntar si no habrá sido la que te muestro con dos enlaces. Yo no la conocía porque soy mucho más vieja que tú 🙂
    https://es.wikipedia.org/wiki/La_historia_interminable
    https://www.youtube.com/watch?v=thNPJIuaoug
    ¡Saludos!

    • Hola Lilia: muchas gracias por tu comentario. Te agradezco sinceramente la deferencia y el esfuerzo de intentar ayudarme a dar con el título de la película. “La historia interminable” es bastante posterior a la que yo recuerdo vagamente, concretamente de 1984. Es cierto que la secuencia se parece mucho. Como tu mencionas, no se si sólo es un pretexto, y probablemente tampoco sea muy importante saber el título de aquella película. Lo que sí tengo claro es que aunque lo supiese, nunca volvería a verla. Ya cumplió su cometido.
      Te reitero mi agradecimiento y tu atención.
      Muchas gracias amiga.
      Saludos

  3. Gracias a vos por tomarte el trabajo de aclararme. Estoy de acuerdo: esos ‘primeros recuerdos’ es mejor dejarlos allí donde y como están ¡valen mucho más! Y son solamente nuestros…
    Mientras tanto me estoy dando un precioso paseo por tu magnífico blog.

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