Paulina- Argentina (2015) Santiago Mitre

Dolores Fonzi y Santiago Mitre

Sinopsis.

   La responsabilidad del compromiso activo con la ética, la política y la moralidad, son para Paulina un acto de justicia y convicción social. Carece de sentido la teoría sin la aplicación práctica de los fundamentos filosóficos. Renunciar a sus ideales es inequívocamente una forma de rendición sin lucha. Su padre es un reputado juez progresista, y también fue en su juventud un destacado activista político. A pesar de ello no entiende que su hija abandone su carrera y ponga en peligro su brillante futuro, para dar unas clases de política a unos adolescentes en una zona periférica y deprimida de Misiones (Argentina). Poco después de su llegada, Paulina es violada por un banda de jóvenes, algunos de ellos, alumnos de su propia clase. A pesar de la gravedad de los hechos y ante la incomprensión de su entorno, la joven decide volver a trabajar en la misma clase y con los mismos alumnos.1º

   Con una discusión entre padre e hija acerca de su decisión de apartarse temporalmente de la abogacía (con un impresionante plano secuencia de 10 minutos), arranca la segunda película del director argentino Santiago Mitre. Dolores Fonzi (Paulina) y Oscar Martínez (padre), mantienen un duelo interpretativo que alcanza momentos de una intensidad prodigiosa: los dos salen victoriosos de tan exigente principio. El espectador queda atrapado en las sutiles telas de araña que va urdiendo el guión, que se abren y diversifican. La historia no nos plantea un único debate. Al activismo político y la crítica social, se añaden las relacionales paterno- filiales y el respeto a las decisiones ajenas por muy próximas o estrecho sea el vínculo que contenga esas relaciones. La libertad de pensamiento y acción, cuando son fruto de una voluntad profundamente meditada, deberían de ser motivo suficiente para el respeto más absoluto. Libertad de decidir.4º

   Para ser justos hay que decir que tras el visionado de la película, la mayor parte de los espectadores se posicionan del lado del padre. Y tal vez tenga que ver con esa mala praxis de juzgar y dictar sentencia, que se impone tan habitualmente en cada uno de nosotros. He leído una crítica en la que el firmante, reprocha al director que no marque su posicionamiento, que se limite a contar la historia y deje que seamos nosotros los espectadores los que pongamos la conclusión final. A mí, sinceramente, más que un error me parece un gran acierto: me gusta que el director piense que el espectador no es una mente pasiva. Pero es sólo mí humilde opinión.6

  “Paulina” es un remake de la célebre película de Daniel Tinayre titulada “La patota (1960)”. Santiago Mitre realiza una adaptación libre y personal, convirtiendo las motivaciones religiosas de la protagonista en principios y reivindicaciones políticas y sociales. Ya desde la primeras líneas del guión Mitre escribe pensando en Dolores Fonzi como protagonista. Es un papel sumamente exigente ya que el personaje no se construye con emociones físicas y visibles, es pura introspección: sus sentimientos más íntimos, su dolor y el trauma por la violencia sufrida subyacen bajo una patina insondable. Sus pensamientos y sus actos, resultan en buena medida incomprensibles, sin embargo hay algo que nos acerca misteriosamente al personaje: no por que sintamos lástima por ella, sino tal vez por que admiramos su sólido compromiso con los ideales por los que siempre lucho. Dolores Fonzi nos brinda una lección magistral de interpretación. Oscar Martínez no se limita a servir de escudero de la estrella, se muestra tan solvente y tan creíble como siempre. En su anterior película “Relatos salvajes” ya había conseguido el premio al mejor actor de la Academia del Cine Argentino, y el de la crítica. En “Paulina” construye un personaje redondo.

Lina Etchesuri

Foto: Lina Etchesuri

    No hay nada que desentone en la película de Mitre, todo está cuidado al máximo detalle. Si los actores, incluidos los secundarios, bordan su trabajo, el guión es tan sólido y está tan bien construido, que no nos concede un momento de tregua. Igualmente destacable es la fotografía, que consigue mantener un excelente equilibrio entre la belleza del entorno natural y el dramatismo de los acontecimientos.

3º   No podía tener mejor arranque la cinta de Santiago Mitre: se estrenó en Cannes y se llevó el premio de la crítica internacional (FIPRESCI). También de San Sebastián salió victoriosa: participó en la sección “Horizontes Latinos” y se alzó con los tres premios a los que optaba. Y no es que le faltara competencia: probablemente esta edición 2015 de la cita latina de San Sebastián, haya sido la mejor de los últimos años. Allí estaban: “El club” de Pablo Larraín, “El botón de nácar” de Patricio Guzmán, o la fantástica “Ixcanul” de Jayro Bustamante.

   No esperar a verla a que salga el DVD, “Paulina” merece una gran pantalla: es cine es estado puro.

 

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