Leviatán (Leviathan) – Rusia- 2014- Andrey Zvyagintsev

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Andrey Zvyagintsev

 

 

 

 

 

 

SINOPSIS

   Kolya vive en la misma casa de madera que construyeron sus antepasados, en un pequeño puerto pesquero del mar de Barent, en el noroeste peninsular de Rusia. Desde el amplio ventanal de la pieza principal de la casa, Kolya ve pasar los pequeños pesqueros que retornan a puerto tras su diaria faena. Incluso sin esfuerzo, se puede oír el percutir monótono de sus motores, el embate de las olas cuando la marea empuja el mar hacia la costa, o el viento polar que silva con estrépito cuando choca contra el embarcadero de madera. Hacia el sur, unas montañas heladas parecen querer simbolizar la frontera inquebrantable de esa tierra extrema, de las vidas atrapadas de estas gentes alimentadas de vodka: tal vez la única forma de aportar un poco de calor a sus vidas.

   A pesar de todo, Kolya se siente feliz en estas tierras, sabe que pertenece a ese lugar, y allí quiere seguir hasta que se muera. De su primer matrimonio, ha tenido un hijo, Romel santo joba. Lylia, su segunda y bella esposa, no ha conseguido ganarse la confianza del adolescente: a pesar de que ella le trata con amabilidad, él responde con insultos y reproches. Pero este no es el mayor problema de Kolya, ni mucho menos. El alcalde del pueblo ha promovido una orden de expropiación de su casa y del pequeño taller mecánico con el que se gana la vida. El abogado Dimicasa de jobtri, un viejo amigo de Kolya, viaja desde Moscú para intentar paralizar el proceso. Es perfectamente consciente de la dificultad de luchar contra el corrupto alcalde, pero ha preparado bien el caso: en su poder se encuentran documentos tan comprometedores para el alcalde, que no tiene a menor duda de que Kolya seguirá manteniendo su propiedad.

                                                                                          CRÍTICA

kolya-and-lilya   Leviathan, bestia marina del antiguo testamento, mitad ballena, mitad serpiente, ha sido el título elegido por Zvyagintsev, para su cuarto largometraje. En una playa de Teriberka, en el círculo polar ártico, un gran esqueleto de ballena simboliza a ese temible monstruo del que los marinos dicen que se tragaban embarcaciones enteras. Algunos también interpretan una alusión velada al tratado del filósofo inglés Thomas Hobbes (1588) en su obra “Leviatán”. En ella argumentaba: “…en la condición de estado de naturaleza todos los hombres son libres y, sin embargo, viven en el perpetuo peligro de que acontezca una guerra de todos contra todos”.foto esqueleto

   El guión, firmado por Zyazynzet y por su colaborador habitual, Oleg Negin, funciona con la precisión de un reloj artesanal suizo. Los diálogos se alternan eficazmente con los silencios, tan descriptivos como las propias palabras. La naturaleza, de una belleza tan extraordinaria como terrible, actúa como un personaje más, contextualizando no solamente el entorno, sino definiendo el carácter rudo de unas gentes cuya máxima diversión consiste en ir de picnic a un lago glaciar, beber vodka y disparar sus escopetas y kalashnikov, contra los retratos de todos los presidentes de la época soviética y la Rusia democrática. No hay secuencias gratuitas, no hay planos que no aporten o refuercen la evolución de la historia y de los personajes. No tardaremos en comprenderlos, apiadarnos de algunos, y de despreciar a otros tantos.kalasnikovbebiendo vodka

   La cámara acompaña a los actores sin un ápice de intrusismo: sabe mantenerse a distancia cuando es preciso; acercarse sutilmente para reforzar sus gestos, sus impresiones, sus diálogos, o alejarse deliberadamente para dejar al personaje a solas con sus pensamientos. La dirección de Andrei Zvyagintsev es tan soberbia, que no tarda el espectador en penetrar en realidades tan antagónicas a las que vivimos en el cálido occidente. Maneja sutilmente las metáforas visuales, tan llenas de simbolismo en muchos casos, rodadas en largos planos generales, sobre todo para la descripción de la naturaleza. Tengo la sensación de que Zvyagintsev era consciente que la mayor parte de su público estaría en las antípodas de esa Rusia crepuscular que retrata sin concesiones.

(Lilya) Elena Lyadova

   Los actores, hacen gala de la tradicional y  afamada escuela rusa de interpretación. La hermosa Lilya (Elena Liadova), el maléfico alcalde Vadim (Roman Madianov) y estoico Kolya (Alexei Serebriakov), rozan la excelencia interpretativa.

Andrei Zviagintsev

   

EL DIRECTOR

   Descubrí el cine de Andrei Zvyagintsev en el festival de cine de Gijón (FICX), presentaba “El regreso” (The Return- 2003). Me sorprendió todo de esa gran película: su sólido guión, su magnífica fotografía, la interpretación de sus actores, su gran dirección… Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando leí en el diario del festival, que “El regreso” suponía su debut en la dirección cinematográfica. ¡Increíble! En Gijón gano tres premios, entre ellos al mejor guión. Cuatro años después estrenaría “Izgnanie” (2007), con las puertas ya abiertas en Cannes, donde participa en la sección oficial y se lleva el premio al mejor actor para su interprete principal, Konstantin Lavronenko . En 2011 vuelve a Cannes, esta vez para alzarse con el premio especial del jurado por “Elena”. Con “Leviathan”, Andrei Zvyagintsev se está hartando de recoger galardones y colocarse laureles. Entre los más destacados podemos citar: Cannes, el Globo de Oro, el premio del círculo de críticos de Londres, o la reciente nominación a los Oscar 2015. Y no es para menos, con “Leviathan” el director ruso logra componer una obra maestra del cine. No son pocos los cinéfilos que ven en este cineasta siberiano un sucesor natural de Tarkosky.

Y CON LOS PREMIOS LLEGÓ EL ESCÁNDALOkolya detenido

A pesar de que en reiteradas ocasiones Zvyagintsev ha declarado que con su película no pretendía hacer un retrato de la Rusia contemporánea, sino: “metaforizar un concepto, la reacción y la reflexión humana acerca de la adversidad”, parece que todo el mundo se ha equivocado en su interpretación, ya que la mayoría lo ha entendido como un retrato implacable a la Rusia de Putin: incluido el que les escribe. La crítica internacional ha visto en “Leviathan” una sátira descarnada y mordaz contra el totalitarismo, contra la corrupción, la indefensión del ciudadano ante el sistema, y la falta de libertades individuales y artísticas.

   Una cosa me chocaba en extremo: que la película estuviera subvencionada por el estado con un 30% del presupuesto, y que la academia rusa la seleccionara para representar a su país en los Oscar de Hollywood. Esa realidad parecía contradecir los argumentos críticos, ya que no parece una forma muy coherente de control de la cultura de un estado totalitario, ayudar a producir una película y lanzarla a la carrera de los Oscar. Sin embargo, tal vez por la considerable cantidad de premios internacionales que “Leviathan” lleva ganados, y por los ríos de tinta que corren en los periódicos de todo el mundo, haya levantado las tempestades. El ministro de cultura ruso, Vladímir Medinski, la ha puesto a “parir”, tildando la película de anti-rusa, de reflejar un ambiente de desesperación… -“ las películas que insultan a las autoridades en el poder no deben ser financiadas con el dinero de los contribuyente.  Además, explota los tópicos occidentales anti-rusos con la única finalidad de obtener premios en occidente…”.

   Pero los ataques no solo provienen del ministro, el politólogo Serguéi Márkov, del partido gubernamental Rusia Unida, ha soltado esta perla: “Zviagíntsev debería pedir perdón por interpretar de forma excesivamente negativa la realidad rusa, descuartiza a los rusos y de esta forma se convierte en la base ideológica del genocidio del pueblo ruso. En lugar de Zviagíntsev retiraría esta cinta de la cartelera, iría a la Plaza Roja, me pondría de rodillas y pediría perdón”.

   Visto lo visto, parece claro como está el tema de la libertad de expresión en la Rusia “putiniana: tan helada como la Taiga siberiana en el más crudo invierno.

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