La jaula de oro (México) -2013- Diego Quemada-Diez

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DIego Quemada-Diez

 

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Sinopsis oficial

   Tres jóvenes emprenden una dura travesía, de los barrios bajos de Guatemala hacia los Estados Unidos, con la esperanza de alcanzar una vida mejor. En su camino encontrarán una serie de adversidades que los llevará a descubrir lecciones de vida y supervivencia y a comprender la fuerza de la amistad.

Un viaje a la esperanza

   Escapando de la miseria, huyendo de las dictaduras despóticas que tiranizan a su pueblo, de guerras, matanzas fratricidas, esclavitud, fundamentalismos religiosos, o sencillamente, buscando una vida mejor. Desgraciadamente este siglo 21 no ha traído de la mano una solución a los flujos migratorios irregulares. Millones de personas en todo el mundo se ven forzados, cada día, a emigrar a otros países buscando la dignidad y la justicia que en sus países de origen les han sido negados. De Etiopia a Yemen, de Ghana a Senegal, de Marruecos a España, del Tíbet a India, de Birmania a Tailandia, de Centroamérica a Estados Unidos. No hay país en el mundo, en mayor o menor medida, que no sea emisor o receptor de flujos migratorios clandestinos.

    Según la declaración de derechos humanos de la ONU, el hecho de emigrar es un derecho; no una actividad ilegal. Se reconoce el derecho de la libre circulación de personas entre países. Por tanto, ninguna persona es ilegal jurídicamente en términos de inmigración. Según el experto norteamericano de inmigración, Daniel Wagman: “Hablar de inmigrantes ilegales no hace más que criminalizar al colectivo como si fueran inherentemente malas personas. Desde los primeros procesos de regularización, se extendió la falsa idea de que la irregularidad administrativa era una fuente de delincuentes, que tiene una gran funcionalidad: importantes ahorros en costos salarios; miedo de las personas inmigrantes a la hora de organizarse o defender sus derechos; permite que la población autóctona vea a los y las inmigrantes como amenaza, haciendo difícil que se puedan unir a los y las trabajadores inmigrantes para organizarse, etc.”

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El cine no podría permanecer ajeno a este gran drama humano. Centrándonos en las películas producidas en lo que llevamos del siglo 21, nos encontramos con extraordinarios ejemplos que ponen su acento en los desesperados empeñopeleas de sus protagonistas por alcanzar ese mundo soñado. Pero la decisión, la valentía o el miedo rumiado y sin gestos, no es suficiente garantía de éxito. Ese mundo idealizado al que ansían llegar, no escamotea esfuerzos y medios para que el intento termine en fracaso: policía fronteriza, concertinas, alambradas, muros… y luego están las fronteras naturales e inhóspitas; mares, ríos y desiertos. Las mafias garantizan a priori el éxito de los pasos clandestinos, pero si aparece un problema, los emigrantes son abandonados a su suerte después de haber pagado altas sumas de dinero. Muchos alcanzan el sueño, muchos mueren en el intento, y la mayor parte de ellos son detenidos por las patrullas fronterizas y deportados a sus lugares de origen. Tendrán que esperar una nueva oportunidad, realizar trabajos penosos para obtener de nuevo el dinero necesario para volver a intentar el sueño.

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   Una buena cantidad de cineastas comprometidos con los derechos humanos y las desigualdades sociales, han denunciado con sus trabajos la situación, y han retratado las penalidades y abusos que muchos de los emigrantes han sufrido. Michael Winterbottom, en su extraordinaria “In this world”, sigue la ruta de dos jóvenes afganos que huyendo de la guerra atraviesan Europa con el objetivo de llegar a Francia. Philippe Lioret, en “Welcome”, nos presenta a un joven Kurdo que pretende cruzar el canal de la mancha a nado (32 km.) para reunirse con su novia en Inglaterra. El sueco LuKas Moodysson, mete aun más los dedos en la llaga, y llega a conmocionarnos con la historia de una joven estonia, engañada, esclavizada y obligada a ejercen la prostitución en la ejemplar y modélica Suecia (Lilja 4-ever) . Pero sin duda, es EEUU y su   idealizado “sueño americano” el que se lleva la palma, por cantidad, de las producciones sobre emigrantes.grande_01

 

“La jaula de oro”

   El director español Diego Quemada-Diez vivió en sus propias carnes la experiencia de ser un indocumentado: llegó a Los Ángeles sin papeles, y en   McArthur Park, compró documentos falsos. Tiempo después, con la ayuda de un abogado, logró regularizar su situación. Tras licenciarse en realización y dirección fotográfica en el American Film Institute, comienza a producir sus propios cortometrajes, mientras trabaja como operador de cámara con directores de la talla de: Alejandro González Iñárritu, Fernando Meirelles o Ken Loach.

    “La jaula de oro” es su primer largometraje de ficción. La idea le surgió después de una estancia en Sinaloa (México). Frente a la casa de su anfitrión, pasaba una línea férrea por la que circulaban trenes llenos de inmigrantes que les pedían comida y agua. Con la idea inicial de realizar un documental, comenzó a entrevistarles; llegó a recopilar más de 600 testimonios, algunos de ellos verdaderamente espeluznantes, según sus propias palabras. La escritura del texto se fue transformando hasta convertirse en un guión de ficción.

    El dramático argumento que Diego Quemada-Diez manejaba en su libreto, le hacia correr el riesgo de caer en la sensiblería, o el tremendismo. No es fácil establecer un punto  de equilibrio en asuntos tan espinosos. Sin embargo el guión sale extraordinariamente parado. Hábilmente el director recurre a pequeñas sub-tramas que aligeran el peso del drama, y enriquecen la vida interior de los personajes, incluso encuentra momentos para el humor.

    Mucho tiene que ver la esdirigiendopontaneidad de las interpretaciones de los tres jóvenes protagonistas, con la forma de rodar del director. Nunca les facilitó el guión completo, sino que les iba dando las pautas de dirección y los diálogos a medida que rodaba las escenas de forma cronológica. Quemada-Diez reconoce la influencia del método habitual del director británico Ken Loach. Tan bien le fue la cosa que “La jaula de oro” se estrenó en el Festival de Cannes (2013), donde se alzó con el premio al mejor reparto. Desde entonces ha ganado más de 40 galardones internacionales, incluyendo los de los festivales de Mar del Plata, Morelia y la nominación al Goya español.cannes2013_jauladeoro

    La película emocionará a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad. Incluso a los más reticentes en temas de emigración, a lo mejor se les enciende una pequeña luz de comprensión. Y recordar que respetar los derechos de los ciudadanos del mundo, no es un hecho de compasión, sino de justicia. Aquel que no tenga o haya tenido algún emigrante en su familia, que lance la primera piedra.

    En una próxima ocasión, hablaré de otra película que trata el mismo tema, pero desde una perspectiva distinta: la de los emigrantes mexicanos que han conseguido cruzar la frontera y se ven obligados a vivir en la clandestinidad, sin permiso de residencia y con una negación absoluta de los derechos más fundamentales. “A better life” (Una vida mejor) del director norteamericano, de origen mexicano, Chris Weitz, nos habla de eso. Sin duda, un extraordinario complemento a la extraordinaria “La jaula de oro”.

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