La academia de las musas –España (2015) José Luis Guerín

guerín

José Luis Guerín

Cuando José Luis Guerín y su técnica habitual de sonido Amanda Villavieja, acudieron al aula de filología de la universidad de Barcelona, no tenían ni la más remota idea de lo que iban a grabar. La excusa era una idea descabellada, realmente absurda, que el profesor Raffaele Pinto había propuesto a sus alumnos de seminario como tema de debate: las musas como elemento regenerador del mundo a través del compromiso con la poesía.

   Sin planificación, sin diálogos escritos, ni secuencias determinadas, sin presupuesto: Guerín graba el seminario con su pequeña cámara doméstica de vídeo, mientras Amanda registra el sonido.   Atento a la evolución de la clase, pronto el director catalán empieza a focalizar su interés en las alumnas cuya participación y argumentos intelectuales resultan más destacables para los intereses del director.

clase

Emanuela Forgetta y Mireia Iniesta

   Tras el planteamiento inicial del profesor, inmediatamente surge el debate: su alumnado, compuesto fundamentalmente por mujeres, se muestran abiertamente contrarias al patriarcado preexistente y anacrónico que lleva implícito la “teoría de las musas”. La mujer como elemento inspirador de la poesía más excelsa, del arte más sublime, de la poesía como elemento catalizador de la razón y la belleza: “… sin la poesía, los hombres seríamos muertos ambulantes“-argumenta Pinto. De aquí surge la razón de recuperar el papel de las musas: “La divina comedia” de Dante Alighieri, y el paradigma de las musas que representa Beatriz Portinari, son un ejemplo recurrente en los planteamiento del profesor napolitano.

Dante_and_beatrice

Dante y Beatriz ( Henry Holiday)

   Los diálogos delirantes se alternan con argumentaciones profundamente intelectuales. Cómo contrapunto aparece el humor sarcástico e incisivo de la Rosa Delor, esposa de Pinto, quién no termina de entender el sentido de proponer una academia de musas. En una secuencia filmada en su casa, a través de los cristales del salón, el matrimonio discute sobre el tema. Pinto se esfuerza en encontrar la explicación adecuada y determinante: –“… La mujer que quiera esto (ser musa) sería como la misionera, haría algo heroico…”- ¿Dime una que haya sido así? –Le interrumpe Rosa– “… porque no conozco ninguna en toda la historia de la humanidad. Todo esto va de prédica, ¿que haces tu en clase más que predicar?”-. “Yo reparto dudas… yo estoy aquí para sembrar la duda“- replica el profesor.

mujer del profesor

Raffaele Pinto y Rosa Delor

    Pero bajo la fina piel  de la poesía y el poder energético de la palabra, surge el verdadero tema de la película, el amor: la necesidad de amar y de sentirse amado, la seducción, el amor puro y el amor mezquino, los celos… Los protagonistas se convierten en actores, y de ellos surgen los personajes de ficción y la autoría de los diálogos. El director propone y ellos disponen.

    La arquitectura del cine

José Luis Guerín siempre ha sido un hábil funambulista capaz de transitar sin miedo ni dubitaciones por el delgado hilo que separa el documental y la ficción. “La academia de las musas” es uno de los ejemplos más claros de este inteligente cine de entre géneros.

enmanuela y pastores   Uno de las grandes virtudes de la película radica en la visibilidad tangencial de ambos géneros. La arquitectura del cine queda al descubierto de forma manifiestamente explícita. “La academia de las musas” se convierte en una extraordinaria masterclass de cómo se construye una película desde el argumento más primigenio: una idea larvada como excusa, un punto de partida hacia un destino desconocido de antemano: la búsqueda como el verdadero objetivo de la libertad creativa. Y esa libertad de acción que Guerín emprende, se traslada al espectador. Y eso es algo que en muy pocas ocasiones el espectador tiene la oportunidad de disfrutar, pues la construcción que se establece en paralelo con el director, necesita indiscutiblemente de la complicidad del espectador. Vemos el solar, el andamiaje, el cemento que se aplica a unas paredes que comienzan a elevarse; la estancia interior que determina los espacios de convivencia y conflicto; vemos el ornamento exterior y el enlucimiento final.

dos musas en el bar

Mireia Iniesta y Rosa Delor

   José Luis Guerín ha filmado una obra de arte incontestable. No tardará “La academia de las musas” en ocupar un lugar destacado en la historia del cine, y en servir de materia de estudio en los centros de enseñanza cinematográfica. Su estreno en el festival de cine de Locarno (2015), en la sección Signs of Life, fue recibida con entusiasmo por el público. Meses después y ya en sección competitiva, se convertiría en la primera película española en ganar el máximo galardón en el Festival de Cine Europeo de Sevilla (2015).

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