El hijo de Saúl –Hungría (2015) László Nemes

 

Campo de concentración de Auschwitz, primavera de 1944

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Géza Röhrig

   -Camina rápido, no te pares, no tropieces con un oficial, no cometas el error de mirarlo a la cara, clava tus ojos en el suelo, si te preguntan habla sólo en alemán, aunque eres un Sonderkommando no dudarían en meterte un tiro en la sien, sigue caminando por el pasillo oscuro, tienes mucho trabajo, no paran de llegar prisioneros a este babel mefistofélico, desnuda a los prisioneros, no escuches sus preguntas, no atiendas sus súplicas, tienes que disponer cada pieza de ropa en su montón correspondiente, luego los anillos, cadenas, relojes, empuja después a los prisioneros sin mirarlos, que avancen hacia las puertas de la cámara de gas, cubre tu nariz con tu pañuelo de mordaza, muchos se han meado y todo apesta, en el bajo techo la nube que gravita se hace más densa, se alimenta de llantos y de miedo, pero tú no tienes miedo, tú no sientes dolor ni compasión por las lágrimas ajenas, has agotado los mecanismos que combaten el tormento, eres una mente inerte que sobrevive en un cuerpo marcial e indolente, no pienses, no tienes tiempo a pensar, ya se han abierto las puertas y tienes que arrastrar los cuerpos, otros tienen que cortarles el pelo, quitarles los dientes de oro, vete después a los hornos crematorios y arrodíllate en la cámara de gas, tienes que limpiar la muerte reciente, que no quede rastro, viene más muerte, más cuerpos, un niño, un niño muerto, ¡es tú hijo…!-.

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Si lo que has leído hasta ahora te ha producido angustia, si las palabras entraban en tu cabeza como disparos, atropelladamente; si la ausencia de pausas, de puntos seguidos, de puntos aparte, de dos puntos, te cortaba el aliento y te producía vértigo, tal vez tengas que considerar que ésta película no está concebida para un espectador como tú.

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Géza Röhrig

   Durante su pase en el Festival Internacional de Cine de Gijón, he visto a la salida del cine, gente tan angustiada cómo los mismos prisioneros cuando eran conducidos a la cámara de gas. Es realmente imposible que la cinta de László Nemes (Budapest -1977) te produzca indiferencia: “El hijo de Saúl” se tatuará en tu mente cómo el número que cada víctima del holocausto nazi llevaba tatuado en su brazo.

   Si creíamos que ya lo habíamos visto todo sobre el genocidio; cuando pensábamos que era imposible dar una vuelta de tuerca y encontrar una nueva fórmula de abordar el tema, llega este joven director húngaro y con su primer largometraje, manda nuestros razonamientos directamente a la papelera de reciclaje. Y es que el propósito de László Nemes, es ni más ni menos, que el de convertir al espectador en el protagonista principal de la película. ¡Y vaya si lo consigue!

   Aunque no se trate de ofrecer una visión subjetiva, ya que vemos al personaje, Saúl nos coge del brazo y no conseguiremos soltarnos por mucho que lo intentemos. La cámara en movimiento, a la altura de los ojos, con la misma lente (40 mm) para no propiciar cambios angulares, una reducida profundidad de campo y un formato 4:3 para restringir el espectro visual. El trabajo de Mátyás Erdély, director de fotografía es absolutamente prodigioso. Idéntico reconocimiento para el diseñador de sonido Tamás Zányi, que consigue un sonido puro, multidimensional, desprovisto de efectos y mezclas de posproducción. Era muy importante mantener la atmósfera sonora de estas fabricas de muertos.

 DSC_6389  Géza Röhrig (Budapest, 1967) el actor que da vida a Saúl, y László Nemes, se conocieron en Nueva York en 2007. Röhrig es escritor y poeta, y aunque había estudiado cine, jamás había trabajado como actor. Fruto de la amistad que surgió entre los dos, Nemes le dio el guión de “El hijo de Saúl”. Ambos tenían familiares que habían sido víctimas de los campos de concentración y además compartían la opinión de que muchas de las películas sobre el tema resultaban frustrantes: siempre resaltando el heroísmo o la conmiseración lacrimógena. “El hijo de Saúl” no pretende contar la historia del Holocausto, es simplemente el retrato de un hombre atrapado en una situación espantosa, real y tangible. Inicialmente László Nemes no pensaba en Géza como actor, sólo quería conocer su opinión como escritor y experto en el tema. Pero el impacto que el texto supuso en su amigo, derivó en una implicación inmediata y en la posibilidad de que él interpretara el papel de Saúl. No fueron necesarias muchas pruebas, pronto el director se convenció de que no podía encontrar a nadie mejor para el papel.

                                                               El director

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László Nemes- foto: BEA KALLÓS

   László Nemes trabajaba de asistente de dirección de Béla Tarr en “Un hombre en Londres”: la película se rodaba en Bastia (Córcega). En un descanso del rodaje, en una pequeña librería encontró un libro publicado por el Memorial de Shoah, titulado Des voix sous la cendre, también conocido como Los manuscritos de Auchwizt. El libro es una recopilación de textos redactados por un Sonderkommando de Auschwitz, en el que se describe detalladamente como eran los trabajos que desarrollaban en el campo de concentración. Los SonderKommandos eran unidades de trabajo formados por prisioneros que formaban parte de la cadena de exterminio. Gozaban de algunos privilegios, algo más de comida y cierta libertad para moverse por los límites del campo. Cada tres o cuatro meses, los nazis hacían una selección y los eliminaban para que no existieran testigos. Los manuscritos fueron enterrados y encontrados después del final de la guerra.

   El director húngaro tardó casi cinco años en sacar adelante el proyecto: el impulso definitivo lo obtuvo del festival de Cannes, donde consiguió  un apoyo de la Cinéfondation Residence. Precisamente fue en el festival francés donde tuvo lugar su premier mundial, el 15 de mayo de 2015. László Nemes se alzó con cuatro premios, entre ellos el premio especial del jurado, y el premio FIPRESCI de la crítica especializada. Desde entonces, “El hijo de Saúl” no para de conseguir galardones: entre otros, se ha llevado el Globo de Oro 2016 a la mejor película extranjera, y recientemente se ha colado entre las cinco finalistas a los Oscar: la crítica la da como máxima favorita para alzarse con la dorada estatuilla.

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Foto original realizada por un Sonderkommando

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Foto original realizada por un Sonderkommando

   A pesar del impacto emocional que sin duda recibirá el espectador que acuda a ver la película, me atrevo a recomendar que nadie se la pierda: aquellos a los que les gusta el cine por que incontestablemente estarán asistiendo a la proyección una obra maestra, y para aquel público más interesado en la historia, por que verá algo completamente distinto, un nuevo punto de vista: algo que a nadie se le había ocurrido, y si se le hubiera ocurrido, no se había atrevido a contar sobre el Holocausto.

3 comentarios

  1. Es una pelicula que desde el minuto uno me produjo mucha angustia y sensaciones muy desagradables.La cámara va muy deprisa y el primer plano del protagonista eclipsa todo lo demás. A los 15 minutos ya me queria ir del cine. El actor lo hace genial, con su mirada lo dice todo y el fondo siempre borroso, turbio y acompañado de un sonido suficientemente explicito. Yo creo que el director con este gesto hace trabajar mucho al espectador dilucidando que está pasando alrededor del protagonista.
    Pero lo del niño no me queda claro, ¿es una obsesión que él tiene por enterrarlo? …..
    No me ha gustado.

  2. Hola Ania, gracias por tu comentario.
    Efectivamente la película no es fácil de ver, es una apuesta arriesgada pues exige mucho del espectador. Esa es la particularidad que la hace única y original. La técnica está al servicio de las intenciones del director, eso es lo que pretende conseguir, transmitir la angustia que alguien como el protagonista tuvo la desgracia de vivir. ¡Y vaya si lo consigue!
    En cuanto al niño, es cierto que no queda claro, pero no creo que sea importante esa cuestión. Tal vez el protagonista lo haya hecho suyo, buscando poner un poco de sentido a su desgracia: algo a lo que agarrarse para sentir que aún sigue vivo.
    Un saludo

  3. La Acabo de ver, que película mas angustiarte. Muy recomendable.

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